Presentación | Revista | Jornadas | Premio APME | Documentos | Contacto ..
     
 
 
 
 
 
SEMINARIO PERMANENTE DE MUSEOS

El día 7 de abril de 2008, tuvo lugar en el Campus de Vicálvaro de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, la segunda sesión del Seminario Permanente de Museos bajo el título “Los Concursos Internacionales y la selección de directores de Instituciones Culturales a debate”, al que fue invitada a participar la Asociación Profesional de Museólogos de España.

Moderó la mesa D. Francisco Reyes Téllez. Director del Departamento de Ciencias Histórico-Jurídicas y Humanísticas de la URJC. Fueron ponentes D. José Jiménez. Director General de Bellas Artes y Bienes Culturales. Ministerio de Cultura; Doña. Mónica Ruiz Bremón. Miembro de la Junta Directiva de la Asociación Profesional de Museólogos de España; D. José Manuel López. Director Artístico del Auditorio Nacional. INAEM. Ministerio de Cultura; D. Antonio Solano. Conservador. Museo del Prado.



Texto completo de la intervención de APME en la Mesa redonda sobre: “Los Concursos Internacionales y la selección de directores de Instituciones Culturales a debate” (7 de abril de 2008)

Siempre es una buena noticia que se debata sobre Museos y sobre Museología, por lo que en la Asociación Profesional de Museólogos de España (APME) se recibió con interés la invitación del Seminario Permanente de Museos de la Universidad Rey Juan Carlos a participar en esta Mesa Redonda. Vayan pues dirigidas mis primeras palabras, en nombre de la APME, a los organizadores del encuentro, para aplaudir su iniciativa y agradecerles la ocasión que nos brindan de formar parte de este debate y darnos la oportunidad de hacer oir nuestra opinión sobre un tema de indudable actualidad: los concursos internacionales y la selección de directores de instituciones culturales.

Pero antes de nada, creo de rigor que, en atención a nuestros oyentes, comience presentando adecuadamente a la APME. Nuestra asociación, como sus siglas indican, tiene un carácter exclusivamente profesional. Quiere esto decir que acoge a todo el personal técnico que acredite desarrollar su actividad profesional en cualquiera de las áreas funcionales de un museo, de cualquier tipo de museo, ya sea en el área de Dirección, Conservación, Documentación, Investigación, Difusión, Comunicación, Exposiciones, Gestión, o como quiera que se denominen, en cada institución museística, sus áreas o departamentos, y ya sea esta institución de titularidad pública o privada, se dedique al arte antiguo o al contemporáneo, a la ciencia y a la técnica, a la arqueología o a las artes decorativas e industriales y su ámbito de actuación sea local, nacional o internacional.

La APME es pues un foro de reunión, formación y orientación profesional, una entidad sin ánimo de lucro que surge en el seno de los únicos “técnicos” de los museos reconocidos entonces, el Cuerpo Facultativo de Conservadores de Museos. Pero hoy pretende dar respuesta a otras inquietudes que trascienden los problemas de los museos públicos españoles y que se derivan tanto de los cambios que se viven desde hace unos años en las instituciones en las que prestamos nuestros servicios profesionales como de las demandas de una sociedad en continua evolución.

Entre nuestros objetivos primordiales se cuentan el reconocimiento de la Museología como ciencia social, y la aceptación, en nuestros lugares de trabajo, de un código deontológico propio. De ello se deriva inmediatamente que es también objetivo de la asociación, por su mero carácter profesional, la defensa de los criterios técnicos y de los intereses legítimos de sus miembros. Pero el establecimiento de nuestras competencias de forma clara en relación con la gestión del patrimonio cultural contenido o custodiado por los museos españoles busca, en último término, concienciar a la sociedad sobre la necesidad de que unos profesionales que han sido específicamente formados para ello – en su mayoría, aunque no exclusivamente, por la propia Administración -, garanticen el adecuado tratamiento del patrimonio histórico común. En otras palabras, mediante la definición de nuestras competencias no sólo buscamos el reconocimiento social de nuestra profesión, sino también garantizar la adecuada protección del patrimonio cultural que es, además de nuestra vocación, nuestro trabajo cotidiano.

La principal vía de expresión de la APME son las Jornadas de Museología, que proporcionan una ocasión de encuentro y de reflexión sobre un tema monográfico planteado en cada una de ellas y cuyas actas son después publicadas en la Revista “Museo”. Con una periodicidad cercana a la anual, desde 1995 se han venido debatiendo en ellas algunos de los aspectos más importantes y polémicos relacionados con los museos y sus profesionales, como la documentación, la organización, las exposiciones temporales, las nuevas tecnologías, los usuarios, las redes de museos o los planes museológicos. Y siempre desde la perspectiva más amplia posible, con la intención de obtener documentos de análisis, debate y referencia sobre el asunto tratado para el futuro.

Pues bien, queremos destacar, porque nos parece sumamente significativo, que la primera de estas Jornadas, de Museología de la APME, celebrada en Madrid en 1995, se dedicó al tema de la “Formación y selección de los profesionales de los museos”. Tema que nunca ha dejado de interesar a nuestros miembros, como demuestra el hecho de que en 2006 las X Jornadas de Museología, esta vez celebradas en Pamplona, llevaran como título el de: “Modelos de museos y sus profesionales”. No dudamos de que, en el futuro, habrá otras ocasiones de retomar el tema, por cuanto la institución museística es una de las más vivas y cambiantes creaciones de la cultura occidental que bien merece, por parte de todos, una constante y enriquecedora revisión.

Todo esto viene a confirmar que la APME es y ha sido siempre un lugar de debate, de reflexión colectiva y de intercambio de información, pues lo que busca es aunar esfuerzos, unificar criterios y defender una profesión, la de museólogo, con el único objetivo de cumplir con su finalidad social. Estas son las principales razones que nos han movido a acudir a esta convocatoria y a cuantos otros foros en los que se quiera contar con nuestra presencia.

Dicho esto y centrándonos en el tema del debate de hoy sobre las formas de selección de los directores de las instituciones culturales y en especial de los museos, creemos que no corresponde a la Asociación Profesional de Museólogos de España emitir una opinión formal sobre este asunto, que en último término atañe a los responsables de la política cultural de las distintas administraciones públicas o, en su caso, a los titulares de las instituciones afectadas. Al menos, en tanto y en cuanto no se le consulte y solicite, también formalmente, dicha opinión.

Sí queremos destacar que la APME en ningún caso aboga por acotar las opciones que puedan existir para el nombramiento del principal responsable de una institución cultural, ni tampoco limitar a unos cuerpos de especialistas oficialmente reconocidos el abanico de posibilidades a la hora de elegir a la persona que se estime, por su trayectoria o por el proyecto que propone, como la más adecuada. En este sentido, sólo nos preocupa, como a cualquier ciudadano, que los procesos de selección respeten los principios de transparencia, publicidad y libre concurrencia y que garanticen la igualdad, el mérito y la capacidad cuando se trate de elegir a las cabezas rectoras de instituciones culturales y, en especial, públicas.

Ahora bien, cada uno de los miembros de la APME, precisamente por la variedad de perfiles profesionales que se encuentran representados en nuestro colectivo, puede tener una opinión formada sobre el particular derivada de las circunstancias concretas de su puesto de trabajo. Sería deseable y enormemente enriquecedor para nuestros museos que estas opiniones se tuvieran en cuenta, ya que sin duda ayudarían en el debate. Son, en efecto, enormemente variadas por cuanto resultan del conocimiento que ese profesional posee sobre las ventajas e inconvenientes de una fórmula u otra en función de los distintos tipos de museos: en unos casos lo más conveniente parece la contratación mediante la organización de un concurso de méritos de ámbito nacional o internacional; en otros se estima que lo más adecuado es situar al frente de la institución a alguien formado en su seno y con un conocimiento cierto de ésta; en otros y, ante la carencia de la institución de unos objetivos y líneas de actuación claras, colocar al frente de la misma a quien proponga, mediante un proyecto museístico coherente y ambicioso, un programa específicamente diseñado para ella; en otros, a un técnico de la propia Administración, que puede y debería exigir siempre un alto grado de responsabilidad a quienes ella misma faculta para este cometido.

En suma, lo que verdaderamente interesa a nuestro colectivo no es la fórmula concreta escogida –que deberá saber adaptarse a las diferencias que hoy muestran nuestros propios museos– , sino que tanto a lo largo de esos procesos selectivos como una vez resueltos, el propio sistema garantice que los estándares profesionales y los criterios técnicos sean en todo momento respetados por el nuevo responsable y que su elección no suponga un cheque en blanco sin posibilidad de crítica leal ni de cuestionamiento alguno. Que el nuevo director en ningún momento ignore que trabaja con y gracias a un equipo constituido por técnicos. Y que, de la misma manera, los profesionales de los museos, rigiéndose según el código deontológico que debería animarlos si en verdad quieren que se les considere como tales, sean tan leales colaboradores suyos como de la institución para la que trabajan.

Mónica Ruiz Bremón
Miembro de la Junta Directiva de la Asociación Profesional de Museólogos de España (APME)

 
   
   
   
 
 
     
     
     
     
     
     
 
© Copyright 2008, Asociación Profesional de Museólogos de España - APME.