Presentación | Revista | Jornadas | Premio APME | Documentos | Contacto ..
     
 
 
 
 
 
NO A LA GUERRA


A continuación publicamos los textos editados por la Junta directiva de APME en relación con acontecimientos de actualidad, publicados en la revista Museo nº 8 (2003).

GUERRA NUNCA MÁIS


“Sin duda habéis de responder que no tienen comparación
ni se pueden reducir a cuenta los muertos...”

Miguel de Cervantes
, Don Quijote de La Mancha,
cap. XXXVIII (“discurso de las armas y las letras”)


La Junta directiva de la APME cree expresar el sentir mayoritario de los miembros de esta Asociación profesional cuando procede a manifestar su rotundo rechazo a que la guerra se convierta en un instrumento de solución de problemas de convivencia entre los pueblos, sin agotar previamente todas las vías posibles que eviten víctimas inocentes.

La guerra, como demuestra la trágica historia de la humanidad, no soluciona nada. Únicamente pone en evidencia las torpes limitaciones de una especie que recurre a la violencia para dirimir sus disensiones internas, pese a considerarse la única civilizada del planeta.

La vieja Europa tiene marcadas muchas de estas tragedias en su propia piel, de ahí que también nos sorprenda la actitud de un gobierno que se desentiende de tales lecciones, se aleja de quienes buscan dignamente una solución pacífica y se alinea con la facción más belicosa, negando incluso legitimidad a los propios mecanismos de la ONU en cuyo marco dice actuar. Pretende erigirse en protagonista del escenario internacional precisamente en el peor de los momentos y en la más innoble de las causas: para invadir otro país.

Nadie justifica ni prefiere un régimen autoritario y feroz, ni la hipótesis de soportar el terrorismo a costa de una paz precaria. Pero la práctica totalidad de los análisis del 11-S, desencadenante directo de esta reacción, ha revelado un nuevo escenario de conflictos que en modo alguno se ajusta a la tradicional forma de guerra entre estados, propugnando más bien soluciones globalizadas de reajuste y reparto de la riqueza, de eliminación de desigualdades y agravios, de desactivación del caldo de cultivo de un terrorismo que no es fácil de aislar, salvo por su recurso ocasional a utilizar ciertas injusticias internacionales como argumento, obviamente tan indigno como cualquiera, para matar. Estuvo claro desde entonces, si no lo había estado antes, que los mecanismos de esta nueva lucha debían ser otros y, sin embargo, se nos convida ahora a una versión rancia y déjà vue de un ataque colonialista. Muchos confiábamos que en el siglo XXI los conflictos se resolvieran de otra forma. Cada época, cada sociedad, tiene sus guerras y ésta no puede hacerse ni en nombre de nuestro tiempo, ni en nuestro nombre.

8 de marzo de 2003 (cuando aún existe una esperanza para una solución pacifica en el marco de la ONU)
Junta directiva de la APME


Posdata a 18 de mayo de 2003.

Cuando el Consejo de Redacción de la revista Museo redactó el anterior comunicado, la guerra en Iraq aún no se había desencadenado. Hoy, a punto de dar a imprenta el volumen corregido de nuestra revista, la guerra, dicen, ha terminado ya. Con ella parecen haber triunfado, más allá del campo de batalla, quienes la defendían como un recurso legítimo, ignorando las víctimas inocentes, los sufrimientos y la destrucción, arrumbando las reglas de juego internacionales y la más elemental de las decencias, relegando incluso la comprobación de las suposiciones que decían justificarla, cambiando hasta el sentido del lenguaje para referirse a ella y a sus consecuencias. Asistimos con aparente impotencia a la manifestación más impudorosa de expolio militar desde hace décadas y en el sombrío panorama resultante tan sólo las contundentes y “globales” manifestaciones de disconformidad ciudadana parecen abrir un rayo de esperanza.

En esta fecha, además, se conmemora en todo el mundo el Día Internacional del Museo. Triste celebración para los museos bagdadíes. Triste celebración para toda la comunidad museística, para toda la humanidad. Pero, pese a la gravedad de esas pérdidas, eran tan sólo objetos, no vidas humanas. Y siempre importa más quien ya no podrá ir a los museos nunca que lo que en ellos verán quienes sí puedan hacerlo.

 
   
   
   
 
 
     
     
     
     
     
     
 
© Copyright 2008, Asociación Profesional de Museólogos de España - APME.